Equinoxious
Hacer música con un sintetizador analógico, programarlo, aprender el funcionamiento de los osciladores, memorizarlos, experimentar con los tipos de onda, filtros y matices que ofrece una maquina así para crear sonidos de manera tan orgánica bien puede considerarse un ritual (a pesar de su sencillez) que muy pocos músicos están interesados por preservar. Esta cualidad la podemos aún apreciar en el trabajo del músico mexicano Rogelio Serrano con su proyecto Equinoxious, que el 7 de junio pasado editó su segundo álbum compuesto esencialmente con sintetizadores de este tipo.

Korg MS 20, Roland SH 2, ARP Odyssey, Roland RS 09, Roland Juno 106, Korg KR 55, Boss DR 55, Calculadora Sharp EL-620, Boss DR 110, Korg VC-10, Roland TR 505 y Suzuki Omnichord son los aparatos que el artista enumera como los utilizados para la grabación de este álbum, titulado Amplitud Nuclear, que contiene 16 tracks, tres de ellos instrumentales y tres en colaboración con otros artistas. Fue editado por Adrofónico Records.

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La temática de este álbum, como su nombre lo indica, gira en torno a la energía nuclear, es un material conceptual. Desde el primer track, “Cobalto 60” contextualiza al escucha sobre el tema – el cobalto 60 es un material radioactivo que se usa para rayos X y terapias contra el cáncer, un mal manejo de este implica gran riesgo para la salud y el ambiente–. “Cobalto 60” es un mix entre sonidos sintetizados y reportes noticiosos de cuando fue robado en México un camión que transportaba este material. Más que una canción en forma, es la introducción a un nuevo ámbito de exploración.

Sutil, aunque clara, es la diferencia de sonido con su álbum debut. Cosmódromo (2014) fue una oda a la carrera espacial, en cambio, Amplitud Nuclear sonoriza la era tecnológica e industrial del siglo XX. El minimal wave (o synth wave), estilo hacia el cual la música de Equinoxious se inclina, se caracteriza por el uso de sintetizadores analógicos, cajas de ritmo, secuenciadores, y por sonidos mecánicos y ritmos repetitivos. La pasión que este músico siente por la electrónica analógica y los sintetizadores se nota canción por canción.

Desde “Ruinas y Estructuras” vemos el intento por separarse de los sonidos espaciales y emular unos de percepción más tecnológica, este tema es una mezcla de ambos. “Paracaídas” fue el primer sencillo del álbum y es un tema instrumental, rápido y estilizado, su influencia futurista emana de cada nota. Le sigue “Amplitud Nuclear”, que explícitamente canta sobre la creación nuclear en el siglo pasado, bien podemos imaginar la manipulación de neutrones y protones en un laboratorio.

La primera colaboración que nos presenta el LP es la de Nina Belief, quien pone la voz en “Humanoid”, canción mucho más bailable y cantada en inglés, mucho más amigable para quienes gustan del synth pop. De alguna forma hace pensar en un cuerpo deformado, un humanoide.

Así como una reacción nuclear es violenta, lo son de alguna forma las siguientes canciones: “Núcleo Reactor” (con la participación de Dante Gonzales en el Vocoder-Korg VC-10), “Laterales” y “Detonación II”. Hacen recordar lo vulnerable del cuerpo humano ante la fuerza de la energía nuclear y las máquinas, algo tan fuera de lo orgánico que incluso escuchar este trio de canciones es extraño.

La siguiente colaboración es de Dalí Lantzeta en la guitarra acústica para “El Sonido de las Bombas”, una canción que salta al escucha por la diferencia sonora entre los instrumentos, incluye también el sonido de unas claves y la voz en español de Fer Dijard. Es lenta y da un descanso después de las vertiginosas sensaciones que se venían creando.

Una referencia más hacia elementos radioactivos es “U-235”, que significa uranio-235 (elemento químico radioactivo capaz de generar una reacción de fisión en cadena), es un tema de apenas 53 segundos.

Sigue “Los impostores”, canción que tanto rítmicamente como en el coro, es muy pegajosa. Es bailable en tanto su velocidad y sencillez para seguir el ritmo con el cuerpo. A pesar de su minimalismo, pega también con el cold wave. “01001” es otra canción corta, de 41 segundos, relaja después de la velocidad de “Los impostores”, pero no dura poco, “La Infinita Región”, aunque con sonidos más delicados, es en esencia similar. La voz deformada que a modo de coro usa influye mucho para recrear una atmósfera tecnológica y sci-fi.

Continúa con “Mecadroides”. La palabra significa robot, y a eso figura su sonido y letra, a sus movimientos internos y de acción: “Avanzan en filas, arrasando, avanzan en fila reprogramando… La invasión de los mecadroides”. Ya indicando el final del LP, está “Hecatombe”, una canción instrumental que suena a desolación. ¿Será que representa la catástrofe mortal después de la invasión mecadroide?

El número 16 es un bonus track, “Cueva del aire” que casi podría ser instrumental pues la única frase que emite es “Debajo de la cueva del aire”. Ritmos y secuencias volátiles cierran el álbum.

La ciencia ficción es una constante al escuchar la música de Equinoxious en particular y el minimal synth en general. Sin embargo, eso no hace igual escuchar la música del mexicano a la de cualquier otro representante del género. Rogelio Serrano además de dominar la técnica implanta un concepto a cada creación suya, fiel a sus influencias basadas en las vanguardias del siglo XX (el futurismo y el creacionismo), de esta manera, Amplitud Nuclear es un fantástico viaje a través de analogías sonoras tecnológicas y radioactivas.