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Jair es el baterista, Oliver el vocalista y también toca la guitarra. Tom toca la otra guitarra. Mario es el bajista, Gerardo el tecladista. Ellos dos entraron al último”, repaso en mi mente, esperando no confundir nombres y caras.

Me tapo la cabeza con mi bufanda; está lloviendo y soy una criatura débil. Salto un charco, siguiendo a Jair. “Gracias por venir hasta acá”, me dice. “No hay bronca, Ecatepec está interesante”. “Nah, está bien culero. Yo creo que por eso hay tanta música de estos géneros por acá. El ambiente ayuda”, comenta, para finalizar nuestra conversación sobre el papel que juega Ecatepec en las escenas alternativas en México (punk, deathrock, psychobilly… Todas esas ondas). Nos paramos frente a una barda en construcción. Alcanzo a escuchar una guitarra jugando con distorsiones y una batería haciendo ritmos random. “¿No eras tú el baterista?”, le pregunto, volviendo a repasar mi lista mental. “Pus según”, alza los hombros, sonriendo.

Veo el cuarto que escucha a I Can Fly ensayar cada fin de semana. De fondo hay cuadros de paisajes fríos y surrealistas pintados al óleo. Están colgados en la pared, están apilados en el suelo. “Oliver es pintor”, me había explicado Jair en la fila para entrar a la combi, “él hace todo el arte de la banda”.

“¿Cómo nos conociste?”, pregunta Tomás, jugando con su guitarra. No recuerdo en ese momento, yo ya escucho “post punk mexicano” e inmediatamente pienso en I Can Fly, pero fue en casa de una chica con la que salí. Su hermano había sacado un disco de esos del Office Depot, en un empaque blanco de papel: “Mexican New Wave, pariente”, y un dibujo de un murcielaguito con sombrero.

Llega Gerardo y conecta mientras la banda termina de darle una vuelta a un intro.

Podría describirles cómo suena la banda, pero para eso existe Youtube. Sírvanse:

 

Ahora imagínense eso con un fondo lleno de pintura, la intimidad de un cuarto de ensayo y los chicos sacudiendo la cabeza, bailando y bromeando entre ellos.

Terminan (vamos, no voy a describir todo el miniconcierto) y salen a fumar. Yo aprovecho para platicar un rato.

Su nombre me llama mucho la atención. Estuve leyendo que “I Can Fly” intenta remontar ese deseo que tiene el hombre de volar, esa nostalgia, pero ¿cómo se les ocurrió o qué?

Tom: Pues en una conversación por Facebook.

Oliver: Sí, antes de que Mario y Gerardo entraran. La parte superficial es que cada quien tenía una propuesta de nombre y fuimos decidiendo el definitivo entre todos.

¿Qué otras propuestas tenían?

Tom: Una de las opciones era “The New Romantics”.

Oliver: Ah, sí, por la corriente de los Nuevos Románticos, pero ya había una banda llamada así. ¿Creo que era de los sesentas o setentas?

Tom: Sí, creo que sí. También salió el nombre de “Inhabitat”.

Ese suena chido.

Jair: Demonios.

Oliver: Ya la cagamos.

(Risas).

Oliver: Pero bueno, I Can Fly se quedó para transmitir este deseo de querer volar, esta nostalgia, que son lo que queremos transmitir con nuestra música.

Creo que esta pregunta va más dirigida a Oliver: ¿Qué me puedes decir del arte?, ¿cómo lo hicieron? Me llama la atención el video de In My Eyes, por ejemplo, con un chico desintegrándose y flotando sobre un mar, sobre algo inestable, ¿hay algo detrás?

Oliver: Bueno, en la parte técnica, cada una de nuestras canciones tiene una ilustración. Es el mismo personaje; Un niño que se está desintegrando.

Teníamos la idea de hacer un video más elaborado, pero no se pudo por cuestiones de tiempo y dinero, entonces un amigo nos propuso hacer un gif y fue lo que usamos al final. Fue cuestión de hacer cinco o seis dibujos para recrear el movimiento del agua.

El motivo del niño, lo que simboliza, es este recuerdo de lo que era la infancia, esta parte de libertad, de que te vale todo.

Tomás: No sabes que hay maldad.

Jair: Sí, o más bien no la entiendes.

Oliver: O tal vez sí, pero te vale madres.

Por otro lado, esta parte de la nube y que se está desintegrando… Para mí las nubes simbolizan la relación entre la naturaleza y el hombre. Son esta parte como de la vida y la muerte, por así decirlo. Yo lo quise agregar. Teníamos otras propuestas, unos paisajes, por ejemplo.

Jair: Esas ideas como que iban saliendo en el proceso, “¿Y si hacemos esto y el otro?, ¿y si ponemos un barranco?”.

Tomás: Hasta habíamos diseñado un empaque para el EP.

Oliver: Sí, y todo eso está por ahí, pero pues tuvimos que tomar ciertas decisiones. En nuestro siguiente EP queremos hacer varias cosas que no pudimos hacer en el primero.

Me gustaría que habláramos de su canción Broken Hearts. Como que creo que hay un mensaje medio político detrás, pero quiero saber si sí existe o es mi lado chairo traicionándome.

Oliver: Sí, sí habla de nuestra sociedad.

Gerardo: De esta apatía y esta falta de conciencia social. Broken Hearts es más que nada la condición del mexicano.

Jair: De hecho creo que la de esa canción es la letra más estructurada que tenemos.

Oliver: Y además, política.

Tomás: La idea era tener una letra muy fuerte con una canción armoniosa, bonita, por así decirlo.

Pero ha tenido éxito en países de habla inglesa, países que no son México.

Oliver: Creo que se podría adaptar a cualquier parte del mundo en este momento. El mundo es un desmadre, entonces la neta creo que puede identificarse con cualquier ámbito. Si volteas a ver ahorita a los Estados Unidos, las marchas en Carolina del Norte y todo eso, pues siguen siendo un desmadre como el que describe la canción.

¿Y cuál es su reacción al ver que, con todo y que no tienen disco físico, no les está yendo nada mal? Me fue más fácil encontrar una entrevista suya en francés que en español…

Gerardo: Es interesante, creo que hemos despertado más interés en el exterior que aquí.

Tomás: Con respecto a lo del EP, creo que mientras esperábamos a sacar el EP físico…

Oliver: Se fue quemando.

Tomás: Ajá, ya todo el mundo lo tenía digital. Todavía estamos considerando sacar unas piezas, pero sería más simbólico. Todos los discos físicos son más simbólicos que nada, creo, no es necesario tenerlos para escucharlos. Es esta onda del objeto. Me gusta.

¿Y qué sigue?

Tomás: Queremos que el EP que viene sea una bomba, para nosotros mismos, tal vez, pero que sea una bomba y supere lo que fue el primer EP en cuanto a sonido y madurez. Ya tenemos el concepto, el nombre, las rolas, ideas para el arte…

Oliver: Esta vez tiene que haber formato físico.

Gerardo: Esperamos que sea más formal porque de hecho en este EP pasó todo muy rápido. Cuando dijimos que íbamos a grabar…

Oliver: Fue casi de un día para otro.

Tomás: En unos cuantos meses grabamos las cuatro rolas.

Oliver: Y eso es lo más padre de estas cuatro canciones. Donde fuimos no fue un estudio así que digas del género, ni siquiera era un estudio como tal.

Tomás: Era un cuarto.

Oliver: Exactamente, con un equipo bien chingón, pero el lugar estaba austero. Estas personas eran más allegadas al heavy metal, les gustaba mucho una banda llamada Rush… Tenían otra mentalidad.

Tomás: De hecho cuando nos entregaron el EP en un principio no nos gustó, como que se nos hacía muy brilloso el sonido. Le faltaba profundidad.

Oliver: Pero a la gente sí le gustó bastante. Nos preguntaban dónde lo habíamos grabado y todo.

Ahorita que los escuché en vivo, si es otro desmadre. Con más vida.

Oliver: Era una preocupación que teníamos: sonar mejor en vivo que en el disco.

Gerardo: Sí, un poco como consecuencia de escuchar a bandas que tenían un sonido muy bueno en el disco pero nos decepcionaban en vivo.

Tomás: No importa sonar fuerte ni pesado, sino sonar bien. Es una de las cosas que nos ayudó mucho cuando salimos a tocar en vivo. El primer año como banda nos fue excelente, tocamos casi todos los fines de semana.

Oliver: Sí eran unas putizas.

Jair: Presentamos esas cuatro rolas y en el camino hicimos otras tres para poder llenar espacio.

Oliver: Esta que se llama Mars One, no la tenemos, es como una sesión en vivo. Le ha ido muy bien. Salió en Ibero y ni nos enteramos.

Gerardo: El video creo que nos ayudó bastante.

Tomás: Sí, el colectivo que nos llevó a grabar nos eligió porque tenían una especie de aniversario. Eso también es padre, ellos nos escogieron a nosotros.

Oliver: Y de ahí todavía nos fuimos a tocar.

Jair: Ah, sí, a Oceanía.

Y la banda vuelve a reír, un sonido muy recurrente cuando conversas con ellos.

Sólo para rematar, queremos dejarles unas cuantas cancioncitas que nos compartieron los chicos al responder la pregunta: “¿Qué canciones o discos fueron los culpables de que ahora estén tocando?”. Si les gustó el proyecto, no olviden seguir a I Can Fly en sus redes sociales y seguir echando chisme en POOLP, que esperamos tener más cosas de ellos pronto.

 

Tomás:

Mario:
 (Como curiosidad, cuando entró a I Can Fly, no podía tocar porque tenía un dedo lastimado).

Jair:

Gerardo (también fanático del jazz):

Oliver (tiene un póster de Radiohead en su pared desde hace mínimo quince años).