Wonderland

Damon Albarn vuelve a hacer soundtracks para musicales con wonder.land,  un disco tan extraño, complejo y colorido como el mismísimo gato de schrödinger.

La historia del cómo se llevo a cabo el trabajo de Albarn dentro de su última colaboración con el Manchester International Festival es inoportuna y accidentada.

Cuando Moira Moccini, directora de la obra, acudió a Albarn para realizar el trabajo él no tenía ningún inoportunio; sólo estaba empezando a encender el fuego para el nuevo disco de Gorillaz, y terminando una gira con su resucitada banda de Blur. Pero justo cuando esta última banda pisó el país donde se dio su primera colaboración con la compañía teatrera, China, el resto de sus compañeros se sintieron lo bastante cómodos y lúcidos como para intentar algo. De ese intento (que duró poco menos de tres días) nació “The Magic Whip“, el esperado regreso de una de las dos bandas británicas más grandes y queridas de los 90s… y con este alegre accidente la agenda de Albarn se apretó más y más.

Y es que justo cuando se encontraban de gira en Asia, Damon se encontraba componiendo las 13 canciones que componen a este trabajo… mismo trabajo que se vio interrumpido por “The Magic Whip”.

Es notable la cantidad de ideas que Damon tomó de “wonder.land” para integrarlas en “The Magic Whip”. Escuchen por favor el silbido de “In Clover” y compárenlo con el que se puede escuchar en “Ice Cream Man“, eso sin mencionar que prácticamente todas las canciones que hacen uso de algún sintetizador en TMW es similar al que se esucha en este disco.

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Pero no todo es comparable, de hecho empezando el disco te encontrarás con una gran sorpresa y es que “Entre Act“, es una joya estupenda. Nos remonta a las influencias más juveniles de Damon Albarn. Los Cardiacs del que tantas ideas sacó Albarn para el segundo álbum de Blur están aquí presentes con toda la locura que los caracterizó: esos rompimientos armónicos repentinos y la casi burla que se hace del burlesque, mientras los sonidos de los pianos se ven entremezclados con sintetizadores, computadoras, baterías, clarinetes, maderas, resortes, llaves y demás objetos que golpetean mientras el ritmo acelera en un crescendo vertiginoso.

El tema principal “wonder.land” también es sobresaliente. Mientras la letra (escrita por Moira) nos remite a como los personajes le presentan a Alicia el maravilloso mundo de las sí… maravilllas, la música de Albarn hace que la pieza sea un trabajo que juega con los rompimientos rítmicos para agregar elementos a mitad de esta: los coros, los gritos, los ladridos y el juego de bateria mantienen la segunda parte en pie mientras a ningún personaje se le puede entender nada de lo que dice… convirtiéndose todo en un instrumento musical más… suena muy a dreampop, pero no va por ahí.

Fabulous” nos presenta al amado gato hablándo con Alicia, una canción que juega con pianos, un sintetizador en Fa, una viola, violines y maracas. Es una canción sumamente orquestada que encuentra a su mayor foco de interés en una Alicia que trata desesperadamente de decir “pussy cat” y que se ve silenciada hasta mitad de la pieza.

Mientras tanto “Me” recordará a muchos a “Mr Trembo” del disco debut solista de Albarn. Una canción dulce de ukelele… que llega a ser  igual de hipnótica que “In Clover”.

El trabajo cierra con “Alice Saw“, una pieza llena de elementos electrónicos que por su sonido quasi-8 bit remite una vez más al último disco de Blur, pero que por estructura regresa a Cardiacs y a los momentos más enloquecidos del “Modern Life Is Rubbish”… un resumen de lo que es el trabajo en su totalidad, que incluso hace uso de melodías y elementos utilizados en otros tracks del mismo.