Yo solo sé que tengo muchos privilegios. Nací hombre, blanco y heterosexual. Mido más de 1.80, tengo ojos grandes, facciones finas. No soy atlético, pero sí delgado por naturalidad. Soy dotado, fui a clases especiales desde niño. Crecí en una familia no rica, pero sí acomodada y muy moderna, que nos dio tal libertad que yo podía pasar todos mis días escribiendo cuentos y poemas, no trabajando.

Mi hermana llegó a los 20 años hablando cuatro idiomas y siendo el examen de ingreso más alto de su generación. Hoy está llena de premios y becas por sus trabajos universitarios en biónica. Yo a mis 23 gano bien y tengo acceso a tener una voz en medios masivos. No creo merecer la posición.

Me he matado trabajando desde la secundaria, en lo que me gusta y muy enfocado, pero nunca por necesidad. Tengo tan poca necesidad que prácticamente he ahorrado todo lo que he ganado con distintos objetivos. Sigo viviendo con mis padres, cerca de la ciudad. Sé que puedo trabajar en el área que sea y llegar tan lejos como quiera llegar en esa área sin tener que otorgar ni sufrir por cosas externas al propio trabajo. No sufriré de la misoginia, ni del racismo, por mi apariencia tampoco del clasicismo. Caminaré en línea recta. Puedo evitar cualquier acto de odio a mi persona.

Siento la libertad de vestirme cómo quiera. Puedo escuchar la música que quiera. Leer lo que quiera y ver lo que quiera, sin críticas que desvirtúen mi sentir de identidad. No necesito buscar aprobación en grupos, no tengo la necesidad de sentirme parte de ningún grupo. Ya tengo la aprobación desde lo lejos.

Una gran parte de mi trabajo consiste en relacionarme constantemente con gente aún más privilegiada que yo. Escribir sobre ella para que mantengan ese privilegio. Poco a poco me la han ido traspasando. Cada vez me relaciono de formas más íntimas con personas cada vez más ricas, famosas y con cosmovisiones más interesantes. Trato de hacerlo con todo tipo de personas.

Soy depresivo y ansioso, pero puedo tratarme. Uso el transporte público y camino por horas por gusto. Me da miedo conducir. Puedo comprar comida vegana. Puedo adoptar a todos los gatos que me encuentre por la calle.

Por mi propia existencia sé que le quito muchas posibilidades a muchas personas. Soy un opresor por ser quién soy, pero creo que puedo utilizar todo ese privilegio a favor de los demás. No replicando las conductas que me han dado a mí el privilegio sobre los demás. Dejando que todos se expresen de la forma que puedan. Dando reflectores cuando se da la posibilidad. Cuestionando mis conductas, mi forma de pensar, siempre. No criticando, ni señalando a los demás. Tratando de escucharlos.

Todos quiénes me están leyendo gozan también de demasiados privilegios, en menor o mayor medida. También se nos oprime de alguna forma. Pero no se trata de ver lo malo y aferrarnos a ello. Creo que todos podemos ver lo que tenemos y tratar de apoyar al de abajo. De la forma que sea.

No me compete señalar a un movimiento al cual oprimo aunque sea indirectamente. No me compete criticar a ninguna persona que no sea a mí mismo.