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Verano del 2009: Blur is back! La noticia que conmociono a los fans más veteranos, aquellos que vivieron un show de los británicos en la década de los 90’s, quienes se convertirían en la envidia de la nueva generación de “blur fans”. En 2015, esta nueva generación tiene entre 25-16 años (lo siento millennials, nada personal), cuyas edades son cuando las letras de Blur comienzan a tener sentido sentimentalmente, parece que han escrito eso para nosotros.

Generación que aún siente presente “He’s a twentieth century boy […] She’s a twentieth century girl”, “This is the next century, where the universal’s free”, “Sociability is hard enough for me, take me away from this big bad world” por mencionar algunas de las frases que relatan estos días. En 2012, Blur emociona a  México dando la noticia de que se presentarían en el festival Vive Latino en su edición 2013, 10 años después de su última aparición en nuestro país, más tarde en ese mismo año se anunciaría un warm up en el Plaza donde muchos fans lloraron al no conseguir entrada debido a que se agotaron en 10 minutos.

Se suben todas las generaciones al nuevo barco: Blur en el Palacio de los Deportes éste 15 de octubre. Noticia que nos dan una semana después del lanzamiento oficial de su más reciente disco The Magic Whip octavo álbum de estudio por los de Colchester, bajo la producción de Stephen Street, quien ya habría producido los primeros discos de la banda, con el sello discográfico Parlaphone y distribuido por Warner Music, mientras que el arte fue diseñado por Tony Hung.

Todo esto en se haría de forma espontanea, cuando el cuarteto se quedo en Hong Kong aprovechando su estancia en aquel lugar, para grabar algo que en su momento consideraban se quedaría sin ver la luz del sol, pero Graham Coxon analizó y concluyo que había buen material, he aquí al culpable del nuevo disco, con alineación completa viene este álbum lleno de armonía y sin presiones, Blur regresa porque lo necesita como banda, no para demostrarle algo al mundo, sólo por el simple hecho de recordar lo bueno que era hacer música juntos, recordar la hermandad que los hizo ser una banda.

Por éste motivo The Magic Whip no puede ser el peor error de su carrera como banda, además hay que considerar el factor que ha rodeado a la agrupación por años, la gente tarda en digerir su trabajo, pero al final de todo reconocen sus creaciones.

“Ya no somos jóvenes. Somos hombres más tranquilos ahora”

-Graham Coxon

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Y los fans crecen con ellos. Con doce tracks y uno más para la versión japonesa el látigo mágico pega fuerte en la cabeza de quien lo escucha. Al comenzar “Lonesome Street”,  entre voces en el segundo 28 de la canción se puede escuchar “Mexico City”, la mancuerna Albarn-Coxon vuelve a alternarse vocalmente, vuelven los coros, mientras que el piano y sintetizadores se apoderan de gran parte del álbum, “New World Towers” refiere al lugar en el que fue grabada, muy oriental, muy relajante. Hora de hacer helado con guitarras que se acercan, un bajo que manda, con coros y percusiones, sí, es “Go Out”, la carta de presentación a cargo del estilo Alex James. Procede  “Ice Cream Man”, una melodía acústica acompañada de burbujas sintetizadas para seguirle “Thought I Was Space Man” otra más con oriente a flor de piel, con pequeños golpes creados por lo que permea, sintetizadores “dulces,” esta vez aliados de una maquina de percusiones que pierden la voz de Graham en la atmosfera de lo que sería el espacio, un espacio musical que continua con “I Brodadcast” la cual sería muy buena opción para formar parte  algún soundtrack de videojuego de carreras al estilo Crash Team Racing. La melancolía del disco va a cargo de “My Terracotta Heart” para sentir que estamos escuchando al cuarteto y continuar con el mandato de Dave Rowntree en percusiones  para crear la ambientación perfecta en “There are too many of us”. Así es como por alguna razón llega mi canción favorita del disco, no me imagine que fuera una balada con un tetera de fondo, guitarra y sintetizadores de la mano de una voz seductora, la de Damon Albarn, quien atrapará muchos suspiros en sus próximos conciertos, canción a la que le he dado más repeat de todo el álbum, estoy completamente enamorada de Blur. Continúa la serenidad con “Pyongyang” y un tanto de magia dentro de la melodía para que “Ong Ong” levante la última parte del disco con un “I wanna be with you” además de los coros característicos de la agrupación. Termina con “Mirrorball” una canción en la que la guitarra crea el movimiento giratorio mientras se observa la contraportada del disco, donde se puede apreciar nuestro reflejo sobre cómo esta banda ha atrapado nuestros sentidos. El extra: Y’all Doomed” la canción más experimental e instrumental de todo el disco, bien pudo estar en el disco de forma normal ya que este tipo de canciones siempre establecen el sello de Blur dentro de sus álbumes, con portada propia, esta canción se presenta con Mr. Ok derritiéndose.

Algo más, para algunos éste álbum es “el más Coxon”, él cree que es este disco es lo suficiente Graham, no más ni menos, además el concepto “Britpop” siempre le ha chocado y lo niega, ahora más puesto que ha declarado que The Magic Whip es su favorito, ¿Ya podemos dejar de decir que Blur es Britpop?