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 Álbum: Sonic Highways

Artista: Foo Fighters

Fecha de lanzamiento: 10 de Noviembre del 2014

Sello: Roswell / RCA Records

Luego del éxito conseguido por “Wasting Lights” el año 2012, los de Seattle recorrieron el mundo presentando un explosivo show en vivo. Después de un receso correspondiente, la banda regresó al estudio para grabar su octavo LP, el cual fue producido por el mítico Butch Vig, integrante de Garbage y legendario productor norteamericano.

Fue así como emprendieron un proceso de grabación que recorrió  8 ciudades (una para cada track), que los llevó a realizar un disco de manera mucho más apoteósica, al estilo de las grandes bandas. “Sonic Highways” nos entrega unos Foo Fighters mucho más maduros, quienes nos llevan en un viaje durante los 42 minutos de duración del álbum.

Este recorrido se inicia con “Something from Nothing”, primer single de promoción del disco, el cual funciona como un puntapié perfecto para la travesía sonora por la que nos llevan Grohl y compañía. La canción es bastante entretenida, con ciertos coqueteos al metal y una diversidad de sonidos que la transforman en un “himno de estadio” instantáneo. En la misma tónica de la música para grandes estadios, viene “The Feast and the Famine”, muy en la línea del álbum “Wasting Light”, con un coro pegajoso y una atmosfera que la ingresa de inmediato al catálogo de favoritos de la banda.

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Congregation”, sigue manteniendo la premisa que se manifiesta a lo largo del disco, aquí notamos claramente que este trabajo es un paseo por toda la discografía de la banda, ya que reúne elementos de álbumes pasados y nos entrega un sonido de los Foo más clásicos (como nota aparte, ya me imagino esos jams que acompañarán a esta canción en vivo). Luego seguimos con “What Did I Do? / God as My Witness”, canción doble que es una de las más fuertes de todo el álbum, aquí nos encontramos con una composición que muestra un sonido mucho más clásico, con reminiscencias a QUEEN y todo ese rock de los 70’s, ideal para el karaoke masivo.

A partir de ahí, viajamos en el tiempo a la década pasada con “Outside”, muy en tono de estos Foo más potentes, dejándonos con un sonido característico pero refrescado para estos tiempos. Esto se ratifica con “In The Clear”, donde queda en claro el estilo que caracteriza a la banda, que se complementa muy bien con el resto del álbum. Me atrevería a dejarla como la más débil del disco, pero aun así es un buen trabajo. La calma llega con “Subterranean”, la cual es musicalmente muy completa y se siente un estilo de producción y composición mucho más elaborado que otros trabajos dentro de su discografía. El pie para “I Am a River” le da un buen aire de continuidad, con un toque igual de nostálgico que la anterior y un cierre redondo del disco.

Si bien no estamos frente a algo que marcará precedentes para la música, este disco es un trabajo muy entretenido, que se puede oír fácilmente y deja una buena sensación. Seamos sinceros, si tienen un gusto musical muy exigente, que busca volar su mente o explorar nuevos sonidos, no creo que recurrirían a un disco de Foo Fighters precisamente para conseguir esas sensaciones. Es por eso que el álbum cumple su objetivo y demuestra que se puede marcar un sello, definir un estilo y sonido en particular sin sonar repetitivos. Eso ya fue conseguido por Dave Grohl, que con este trabajo logra consagrar a Foo Fighters como una banda para los grandes estadios.