John Carney es un director bastante peculiar. En los años más recientes, el irlandés ha enfocado su carrera a mezclar el cine y la música. La diferencia entre él y otros realizadores contemporáneos (te estoy viendo a ti, Tom Hooper) es su profundo amor y respeto por ambos artes. No estamos ante una película con algunas canciones, sino una experiencia conformada por la perfecta armonía entre dichas tonadas y la historia que se cuenta. Esto es justamente lo que hace de Sing Street: Este es tu Momento una de las mejores películas del año.

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Conor (Ferdia Walsh-Peelo) es un adolescente que vive en la Irlanda de los años ochenta. Sus padres pelean constantemente, su hermano no tiene ninguna dedicación y en su nueva escuela católica se enfrenta al rechazo de estudiantes y profesores. Tras conocer a la misteriosa Raphina (Lucy Bolton), Conor decidirá crear una banda que le permite escapar de su realidad a través de la música, absorbiendo la cultura pop de su década y encontrando su identidad.

Como sucedió con Once (2006) y Begin Again (2013), los personajes de Sing Street son profundamente humanos, generando una conexión inmediata con el público. Son sus interacciones y sus búsquedas por personalidad las que los definen frente a nuestros ojos a lo largo de unos nada tediosos 100 minutos.

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Walsh-Peelo y Bolton realizan un gran trabajo en los papeles protagónicos, mostrando una combinación ganadora de talento y carisma natural a una muy corta edad. El resto del cast joven otorga a la cinta gratos elementos de comedia, mientras que el experimentado Aidan Gillen y la cantautora irlandesa Maria Doyle Kennedy realizan labores serias que balancean el tono.

La recreación de la década es sencillamente maravillosa. Desde los discos en las casas, los videos en la TV, las calles, los vestuarios y peinados, todo se encuentra meticulosamente estudiado y diseñado para lograr una ambientación espectacular. Las canciones que acompañan el viaje de nuestros protagonistas incluyen clásicos de Duran Duran, A-ha, The Clash y The Cure, teniendo un peso en la manera de comportarse de los personajes y dando paso a ingeniosos gags que encantarán a los melómanos.

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Por supuesto, la banda sonora original es vital para una producción como esta. Afortunadamente, el realizador consiguió apoyo de Gary Clark (de la banda ochentera Danny Wilson), así como otros músicos irlandeses de la escena actual. El resultado es un soundtrack fuertemente influenciado por el synth-pop y el new wave que perfectamente pudo haber sido grabado en 1985. Adam Levine, con quien el director trabajó también en Begin Again, aporta un tema original a la cinta, coescrito por el propio Carney y la leyenda del folk Glen Hansard.

Sing Street es, sin lugar a dudas, una auténtica delicia para todos los cinéfilos amantes de la música. Una experiencia optimista, al mismo tiempo que una historia de maduración y formación de identidad, enmarcada en una época fascinante, con grandes talentos detrás de ella. Honesta, divertida y de fácil visionado, seguramente ocupará un merecido lugar en las listas de fin de año.