La saga de Rápidos y Furiosos se alejó de cualquier noción de realidad hace muchos años. De una cinta discreta sobre carreras en las calles, pasando por el thriller de robo bancario que fue la quinta parte, a las amenazas globales que ponen a Vin Diesel y compañía como superhéroes, mientras más rápido aceptemos esto, mejor podremos pasarla con esta octava entrega.

Felix Gary Gray, recién salido de la magnífica Straight Outta Compton (2015), se pone al mando de esta nueva entrega, y si bien denota menos pretensión que James Wan, director de la cinta anterior, logra que su austera dirección juegue a favor de la demencial trama.

Rápidos y Furiosos 8 continúa con la fórmula de las últimas tres entregas, buscando nuevos escenarios disparatados para poner autos. Con una duración de más de dos horas, la película no se siente larga debido a la constante acción en pantalla.

A estas alturas, los actores ya se sienten más que cómodos con sus personajes. Y aunque las motivaciones de algunos no tienen mucho sentido, siguen siendo poco más que un peón al servicio del espectáculo y el entretenimiento. Los secundarios Dwayne Johnson y Jason Statham, se roban la película en cada segundo que comparten.

Charlize Theron en piloto automático crea una villana interesante, pero plana. Sus acciones nunca encuentran una explicación real, y tampoco puede catalogársele como anárquica. Simplemente es “mala” porque así lo requiere el guion.

El problema fundamental es que la cinta inicia mostrándonos absolutamente todo. La supuesta traición de Toretto, que se vendió tanto en los promocionales, es explicada con lujo de detalle en los primeros diez minutos, desaprovechando un giro potencialmente interesante en favor de la exposición.

Si una persona ha disfrutado las películas anteriores de la saga, seguramente encontrará nuevas emociones en Rápidos y Furiosos 8. No es un producto que pretenda ser lo que no es, por el contrario, abraza su propia estupidez para entregar secuencias memorables en escenarios implausibles, con actores carismáticos y gente bonita involucrada.

Autor Fernando