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En 1851 Arthur Schopenhauer describió de manera perfecta el porqué los humanos interactúan entre sí. Él lo explicaba de la siguiente manera: En invierno un erizo tiene frío, por lo que busca proximidad corporal con otro erizo, pero mientras más se acercan, sus púas hacen que más daño se causen entre sí. Debido a que el alejarse va acompañado de la sensación de frío, se ven obligados a ir cambiando de distancia hasta que encuentran la separación ótpima en el que las púas no sean molestas, pero tampoco sientan frío.

El dilema del erizo se utiliza normalmente para describir la razón del porqué algunas personas son introvertidas. La mayoría tienen miedo de las púas y por eso se alejan del resto, pues prefieren tener frío que ser dañados por aquellos a quienes pueden llegar a amar. Tal como parece ocurrirle a Thom Yorke tras el divorcio que precedió a la grabación de “A Moon Shaped Pool“.

El noveno álbum de Radiohead sobresale gracias a la belleza instrumental que han logrado crear para él: increíbles arreglos de cuerdas que recuerdan al trabajo solista de Jonny Greenwood tocados por la London Contemporary Orchestra; beats energéticos y potentes que bien pudieron salir de algún disco de Thom; canciones en constante crescendo llenas de detalles con guitarras que podrían ser parte del Amnesiac etc… Un disco que pese a estár repleto de sonidos, siempre remite a la misma sensación de vacío, de soledad y de tristeza… dolorosa tristeza.

El disco abre con “Burn the Witch“, primer single del mismo y una canción en la cual la banda había estado trabajando desde la era del Kid A. No es de sorprender que sea el único track que no combine con el resto del álbum, Radiohead siempre se ha caracterizado por abrir sus discos con canciones que no van acorde al resto del material. A diferencia del resto no es una canción linear que se mantiene gracias a la suma o resta de instrumentos a lo largo de la pieza, es una canción con una estructura pop coro-verso-coro que crece en cada escucha gracias a las cuerdas, realmente potentes, que Jonny Greenwood agregó. El clímax llega en un maravilloso desfase de los violines.

Daydreaming” es a una semana de su lanzamiento una de las mejores canciones del año y una de las piezas más misteriosas y emotivas que la banda ha grabado. Una pieza en la que Thom canta casi en llanto sobre el daño que le ha hecho estár en una situación, misma que se dice es el reciente matrimonio que acaba de terminar. Al final de la canción se hace evidente que hay un mensaje escondido, cuando se reproduce al revés los últimos segundos de esta se puede escuchar “Half of my life”, “Ive found my love”, “Every minute, half my love”.

Instrumentalmente la canción crece con un hermosísimo arpogeo de piano, cuerdas al fondo, efectos de voces fuertemente distorcionadas y el tic-toc de un reloj de cuerda (que lleva el ritmo). Los elementos se mezclan y cambian sus octavas cada 5 tiempos al final, creando un track sumamente ambiental y que se podría clasificar incluso como de música minimalista. Es obvio que la experiencia de Jonny Greenwood como compositor de música académica se explotó en esta pieza al máximo.

Decks Dark” no es tan diferente, aunque la canción da muestra por primera vez de la parte rítmica de la banda mientras Thom habla del miedo que le tiene a unos UFO´s que se acaban de llevar a la gente, dejandolo solo con esos coros angelicales de fondo y la guitarra retorcida que lo acompaña en su pena. “Desert Island Disk” por otro lado es un tema que con una guitarra acústica crea un ambiente folk un poco fantasmal; los efectos de los sintetizadores del fondo son muy  llamativos.

Ful Stop” es la canción más cercana al “King of Limbs”  de este disco. Sus fuertes beats y el bajeo intenso con el que inicia la canción crean una intensidad sonora digna de ambientar cualquier paisaje post-apocalíptico mientras las guitarras se suman y los sonidos electrónicos a la “Kid A ” hacen aparición Thom llega para cantar con esa fuerza paranoide que lo caracterizaba hace poco más de una década.

El intermedio  llega con una hermosamente producida “Glass Eyes“, una pieza que suena tan fragil como el título mismo. Un piano repitiendo su escala una y otra vez se ve acompañado por un set de cuerdas a la “There Will be Blood” que da como resultado a la pieza más nostalgica del material, cosa que se incrementa al entender la lírica en la que Thom describe la ansiedad que siente al sentirse distante de toda la gente en una estación de tren, viéndolos como un montón de cadáveres. Entonces Thom decide salir de este reclusorio e ir a un bosque, escapar de la gente y del dolor que ésta le genera… el erizo de Schopenhauer.

Identikit” es una canción que se pudo escuchar en una gran cantidad de presentaciones del “King of the Limbs”, una canción que pierde un poco de su “punch” en estudio. Los beats se ven minimizados y la intensidad del canto de Thom también, sin embargo el bajeo resulta muy bueno para los audífonos.

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The Numbers” por otro lado es una pieza simplemente maravillosa, llena de vida y de colores. La grabación de una feria le da un aire bastante obscuro a la pieza mientras Thom habla de una protesta, del no pertenecer a la gente que en el fondo se escucha, que tienen que luchar contra el sistema mentiroso. Los pianos, la guitarra acústica, los detalles electrónicos, el bajo y el contrabajo son deliciosos, al igual que esos coros al final de la pieza que recuerdan a una de las mejores canciones de la banda: “Give Up The Ghost”.

En “Present Tense volvemos a Schopenhauer cuando Thom habla acerca del cómo él mismo puede convertirse en una arma, distanciándose de los demás y privándolos de su compañía. Siendo un arma de defensa prácticamente, de lo que los otros le puedan hacer. Instrumentalmente es una hermosa canción, pegajosa como pocas en el álbum aunque sigue siendo tan suave como el resto. Un tremendo arpegio de guitarra, unas maracas y unos fantasmales coros le dan una fuerza increíble al tema.

Thinker Tailor Sailer Sailor Rich Man” contiene unos beats que enganchan a primera escucha, el piano sintetizado también le da un aire místico a la canción, aunque la misma se siente sin dirección.

Y así llegamos al cierre con una canción ya conocida para los seguidores de la banda: “True Love Waits“, que se ha estado presentando en vivo desde la época de “The Bends” es una pieza simplemente desagarradora que habla sobre una relación tóxica en la que el protagonista ya no quiere tener nada que ver, al final no se arregla nada y se termina con la misma sensación de encierre que se tiene al inicio de la pieza. La instrumentación aquí se cambió de la guitarra acústica que nos tenían acostumbrados, a algo mucho más acorde al disco: pianos, elementos sutiles con sintetizadores, un caminado sobre madera y la voz de Thom despiden al noveno disco con la fuerza emocional que caracteriza a todo el disco: simplemente desgarrador.