Marcos Hassan, uno de los personajes más interesantes dentro del periodismo, la música y la escena underground, compartió con nosotros algunas ideas sobre su nuevo material, el periodismo en México, los problemas dentro de la escena y algunos vicios dentro del ambiente musical.

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Los que te conocemos te ubicamos como músico, como periodista, como crítico y también como organizador de diferentes encuentros que convergen entre la música, el periodismo y la investigación. ¿Cómo te reconoces tú y cuál de estas facetas disfrutas más?

Marcos Hassan: ¿Disfrutar? Todas. Yo hago periodismo enfocado a la música y, aunque tal vez no haga mucha lana, es algo que disfruto bastante. ¿Cómo me identifico? Creo que todo eso me hace una persona. No me gustaría hacer una cosa u otra. Disfruto mucho hacer música, no puedo dejar de hacerla, cuando no puedo hacerla por una cosa u otra no me he sentido completo. En todo lo que hago exploto una parte de mí que puedo expresar, apreciar música o poner en cierto lenguaje a través del periodismo, reportar. Hay otras cosas que a través de la música les doy salida. Uno no se puede quedar en una sola cosa. Yo crecí mucho con esta onda del punk, leer mucho sobre el punk y el do it yourself, pero no exactamente de armarte una banda, grabar tu disco con tus compas, con el equipo que puedas, más bien hacer un tipo de comunidad, hacer un escenario más grande que facilitara las cosas. Creo que más músicos deberían hacer eso, más periodistas deberían ver dónde más pueden hacer esas cosas. No verlo como una obligación. Para mí eso es natural, si armo un show, si hago una mesa, es para ver cómo podemos hacer para que mejore todo esto.

Ahora que mencionas esto, algún día platicando con Arturo J. Flores, me decía que para ser periodista musical, debes ser más fan del periodismo que de la música. Si es lo contrario, ¿por qué no hacerse melómano y ya? En tu caso, ¿encuentras un balance entre el periodismo y la música?

MH: siempre tienes que buscar un equilibrio, no puedes ser ni muy fan, ni tan objetivo. Al final es apreciación del arte lo que hacemos. Estamos viendo en qué contexto se está desarrollando una rama del arte. Se tiene que ver de una manera más plural. Hay que tener cierto balance. Me han comentado esta creencia popular que los periodistas o críticos de músicos son músicos que han fracasado. Algunas personas me preguntan cómo le hago, si me considero más uno que otro, más bien son cosas de las cuales tienes que tener cierta disciplina y balance para no dejarte llevar por un lado o por otro. Sí debes tener un respeto muy grande por el periodismo, por la chamba, por cómo es que se hace, tienes que meterte bien. Aunque estés reportando de bandas, al final del día hay periodistas que se están partiendo la madre, que se meten en broncas muy cabronas para reportar cosas como el narco, o los que son corresponsales de guerra. ¿Cómo vamos a comparar una reseña en Rolling Stone o en Lifeboxset con lo que hacen estas personas? Al final estamos hablando de música, que es muy importante, pero no estás poniendo tu vida en la línea. A la vez no puedes hacer esta chamba y no creértela. Es una chamba, tienes que meterte y tener un respeto. Yo no tengo formación académica de periodista pero empecé a escribir sobre esto hace mucho. Sí me he metido en el tema. He visto mucho. Soy muy fan de leer entrevistas críticas, reseñas y crítica de jazz, crítica cultural. Es eso, saber hacer las cosas, hacerlas bien, no porque estemos hablando de cancioncitas o música o de banditas ya por eso no vale lo que hacemos. Creo está muy devaluada la profesión.

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Me gustaría que habláramos del proyecto musical. Más allá de preguntarte qué significa, presiento que hay una historia detrás del nombre “El Caos del Té”

MH: Sí, hay una historia, pero no sé si contarla. Digamos que el caos ha tomado un significado muy grande en lo que es este proyecto, en lo temático y en cómo se ha desarrollado. Creo que te dejaré para la próxima de dónde salió el nombre.

¿Nos podías platicar del nuevo Ep, cómo se desarrolló y el proceso de éste?

MH: es el primer material que saco como Caos del Té. Lo inicié como un proyecto donde yo comencé a tocar todos los instrumentos y todavía lo hago. Surgió en el 2014 al tratar de darle seguimiento a lo que hacía en el 2009/2010, en que empecé a grabar unas cosas de forma muy casera y quise ver por dónde iba. Estas canciones que grabe me tarde más de un año en grabarlas, en tenerlas listas, porque tuve que aprender muchas cosas para hacerlo. Originalmente quería que este proyecto fuera de guitarra y voz solamente, nada complicado, pero fue más complicado que eso porque cada que trataba de sacar una canción no la sentía bien. Un día tome una de las canciones y me dije “¿qué pasaría si no tuviera que preguntarme por tocarlas en vivo, por hacer una presentación donde la pueda reproducir en cualquier momento?”, entonces hice un arreglo con varias guitarras, teclados, tenía drum machine, y dije “esto es”. Cuando empecé el proyecto no tenía claro qué música quería hacer. Yo he hecho cosas en varios géneros, no sabía exactamente a que me iba a dedicar, como qué estilo o qué tipo de sonido. De ahí salió lo de no ponerme límites pero a la vez de como lograrlo bien. Yo no soy un ingeniero de sonido, no he tenido tanta práctica, entonces tuve que aprender a mezclar, a masterizar, a grabar bien. Todo fue grabado en mi casa con una compu, una mezcladora y el equipo que tengo. Básicamente no son las cinco primeras canciones que hice pero son las que mejor representan por dónde quiero ir. Van desde lo más tranquilo hasta lo más atascado.

¿Dónde te sitúas musicalmente, sonoramente?

MH: en la balada drone (risas). Justamente no quiero pintarme por un lado. No quiero ponerme un límite de voy a hacer esto o el otro. He tenido proyectos anteriores que son más bien de noise y experimentación sonora o con la escena de ruido horrible. Ahorita no quiero alinearme a una sola escena o un sonido, ser lo suficientemente ecléctico, por así decirlo, que puedo tocar con bandas que pueden ser de post rock o más pesadas. Es lo que quiero hacer con Caos del té: explorar los sonidos que más pueda. Desde lo más tranquilo, austero y minimalista, hasta sin una forma tan clásica en términos de arreglos y jugar con noise y tenerlos en contextos de más delicadeza sonora.

¿Te incomoda la etiqueta de “Rock mexicano”?

MH: Tiene muchas connotaciones eso del rock mexicano. Tenemos esta sombra muy grande desde la explosión de Caifanes hasta el llamado rock en español, rock tu idioma. Creo que lo último grande está entre Zoé, los Daniels y Enjambre y no es exactamente con estas bandas personalmente o con los miembros de las bandas, porque yo crecí escuchando a la Maldita, a Control Machete, a Molotov, a muchas bandas que me gustaban mucho. A lo que me refiero de vivir con esta sombra tan grande es de pensar que nadie ha remplazado a estas bandas de pensar que no hay propuestas grandes. No hay nada que venga a proponer algo como lo hicieron alguna vez todos estos grupos y estar toda la vida atenidos a eso. Por poner ejemplo de otras bandas, como Belafonte, de decir –okay, está chingón Belafonte pero no son Fobia porque no están teniendo la proyección de cuando ellos empezaron, o en su segundo disco-. A lo que me refiero con esta etiqueta del rock mexicano es separar un poco, es decir, esa época estuvo bien pero no podemos seguir comparándonos con eso. Ya es otra época, es otra industria, ya es otro underground, otro tipo de situaciones y no podemos estar tratando de pensar que esto es una continuación cuando no la hay, cuando la mayoría de los grupos que hemos salido desde entonces no tenemos ese referente sónico. La influencia tal vez está en que los escuchábamos pero no lo reflejamos y Belafonte es uno de los pocos grupos que sí lo reflejan, que sí se nota mucho rock mexicano pero lo veo y pienso que es a otro nivel. Marcar muy bien que lo que estamos haciendo es más independiente, más underground, no al mainstream. Tal vez en algún momento sí van a tener más aceptación, más público y lleguen a tener números. Tal vez los contrate una disquera y estaría bien chingón pero no podemos tener la misma narrativa tratando de alcanzar lo de los Caifanes

En estos días se lanzó el cartel de Lxs Grises, este año salen varios discos y Ep´s de bandas como Acidandali o Vyctoria y ahora tú con Caos del té, ¿crees que la escena pasa su mejor momento?

MH: sí, es algo que ya viene de años. Se está dando una apertura muy chingona. Hubo momentos de hace diez años, por ahí del 2008, en que había muy pocos lugares donde se hacía música, donde se podía escuchar música. Algunas bandas que tenían cierta línea, si no tenían sintetizadores o eran para bailar, para ir al Imperial o al Pasagüero, nadie le entraba, fuera de Yokozuna o Hong Kong Blood Opera, Vicente Gayo, pero seguía en la onda baile. Veías las bandas, algunas buenas algunas malas, pero querías más variedad, si habían cosas en el underground, si había toquines bien clandestinos o que poca gente se enteraba, personas que en ese entonces tenían otro tipo de proyectos. Tal vez iba empezando, así se fue creando esta escena desde hace unos cinco años. No precisamente escena, sino un ambiente, porque escenas hay un montón. Sería miope hablar de una sola escena. ¿Cómo puedes hablar de Jean Loup y de Mujercitos y de SIC, como si estuvieran en la misma onda? Claro que no. Cada quién se desempeña de diferente manera, con base en diferentes normas que obedecen su música. Ahorita se está consolidando de alguna manera. Sobre todo, me da gusto que hay gente que está en publicaciones, festivales o en ciertas iniciativas que van a los toquines y se dan cuenta de lo que está sucediendo que son parte de las escenas. Tal vez no tienen una banda pero están ahí. Están comprando camisetas. Están pagando la entrada, no piden entrar gratis, etc. Ven cómo hacerle para que sea mejor. En términos musicales hay cosas que no están obedeciendo a modas, a tratar de pegar por así decirlo o ser cool, sino que están buscando explorar. Por ejemplo, ahorita está el regreso de Masacre 68, ¿quién iba a pensar que ibas a poder verlo? Sobre todo bandas nuevas que quieran hacer cosas y que suenen bien. Sí hay muchísimos problemas en escena.

¿Cuál crees que sea el talón de Aquiles de las nuevas bandas?

MH: Pues el problema principal es que no hay lugares o hay lugares pero no se prestan tantos o son muy chicos. No tienen un PA chingón o buenas instalaciones y te tienes que aguantar porque no hay de otra, o estás a la merced del Imperial, del Caradura o de estos lugares más grandes que tienen un cierto tipo de público que no precisamente está abierto a escuchar nuevas propuestas, nuevas bandas. Ahí está la gran incógnita de todos: dónde hacer toquines, tipos de lugares donde no haya bronca porque es un pedo que los lugares te aflojen y no te salgan con mamadas o tú salgas con mamadas, por ahí va la cosa. En términos de bandas hay muchas, tal vez eso podría traer un problema pero no lo creo. Al contrario, ¡qué chingón!, pero si hubiera algo es que las bandas tuvieran que pensar chido más que sólo tocar a lo güey. Yo creo que lo que necesitan es poner los pies en la tierra, ensayar un chingo, ponerse cierto tipo de metas, tener giras, por ejemplo, tocar en diferentes eventos, que sea algo inclusivo, que tenga acercamiento con el público, que puedan reventar en cualquier lugar, que vas a ir a ver algo chingón, que se la crean y que sepan que son parte de una comunidad.

En resumen de todo lo que hemos platicado me gustaría que completaras lo siguiente: Más ¿qué? y menos ¿qué?…

MH: Más buena disposición y menos echar hueva.

Por ultimo ¿qué se viene con Caos del té este año?

MH: voy a estar activo con Caos. Es el plan, voy a estar sacando varias canciones. Tengo unas canciones que grabé y que no han salido. Tengo un plan para que salga ya sea un Ep en forma o un disco de larga duración. Voy a estar tocando en vivo. Me voy a presentar en varias fechas y ciudades. También estoy por sacar algunas canciones de forma digital.