El cine mexicano parece haberse encasillado en los últimos años. Comedias románticas con los tres actores en turno, dramas sociales sobre la inseguridad y el narcotráfico. Siempre se agradece un atrevimiento. Mientras el lobo no está, debut como director de Joseph Hemsaní, es un thriller provocativo, que si bien falla en algunos aspectos, se recibe con los brazos abiertos.

Alex es un adolescente problemático que  es enviado a un internado estricto para intentar corregir su camino. Ahí conocerá la amistad y el amor, pero también tendrá que enfrentarse a una amenaza muy grande, que pone en riesgo su cordura y su propia vida.

Mientras el lobo no está logra algo que no se hacía hace años en el cine nacional: verse profesional. La hábil dirección de Hemsaní, fotógrafo de oficio; la gran ambientación en los cincuentas, ya sea en el departamento de vestido o con la excelente producción; la fotografía ambiciosa, con remembranzas a las obras cumbres de Guillermo del Toro; y el sonido absolutamente contundente, provocando buena parte de la tensión de la cinta.

Acompaña una banda sonora de Christian Paris que oscila cautelosamente entre la fantasía de un niño que comienza a descubrir el mundo y el terror de sentirse subyugado a sus partes más amenazadoras.

Un excelente Mauricio García Lozano guía a un elenco de jóvenes intérpretes cuyas actuaciones no terminan de amarrar, pero dan un resultado satisfactorio en general. Luis de la Rosa convence con su retrato de Alex, y se convierte en un talento a seguir.

Desafortunadamente, Mientras el lobo no está cojea en el guion, escrito por el propio Hemsaní y Abe Rosenberg. La intriga que plantea en su primer acto presenta graves problemas de tono hacia la mitad de la película, sin poder decidirse entre la comedia familiar y el thriller de temáticas escabrosas. Y precisamente con esto, la trama se estanca durante un buen rato, en el que solo vemos a niños ser niños. Se remarcan las cosas sin demasiada sutileza, volviendo el giro final predecible.

Con todo, es imposible no recomendar encarecidamente acudir al cine a ver esta cinta. Se trata de uno de los proyectos mexicanos más únicos de los últimos tiempos. Sus valores técnicos y de producción no tienen rival en el cine nacional de la última década, y aunque podría haber dado para más en su historia, innova por el simple hecho de atreverse con algo muy distinto.

 

Autor Fernando