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El concepto del pop ha sufrido una degradación mediática en los tiempos modernos. Un tema tan amplio pasó de pronto a verse como sinónimo de simplicidad y vulgaridad. Es cierto que en la superficie, son estos elementos los que han definido al género. Richard Ashcroft, obviamente, no está de acuerdo con esto.

El enigmático ex vocalista de The Verve nos entrega These People, cuarto trabajo bajo su nombre. Dejando de lado ese proyecto llamado RPA & The United Nations of Sound que decepcionó a propios y extraños, se trata del primer álbum del británico en diez años.

Si hay una característica que Ashcroft sabe aprovechar, incluso en sus momentos menos afortunados, es la implementación de una completa gama de instrumentos. Es precisamente este detalle el que lleva al álbum a un plano superior a esfuerzos anteriores. Lo que en maqueta puede parecer una serie de composiciones sencillas es llevada a una nueva dimensión con arreglos verdaderamente preciosos y elegantes, dando rienda suelta a la libertad de una sección de cuerdas en estado de gracia que termina por envolver un disco versátil y completo.

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Tengamos muy en cuenta el género en el que se adentra Richard. Como tal, su capacidad lírica es lo que lo diferencia de la media, tratando temas clichés con respeto y una cierta solemnidad, y agregando conversaciones nuevas a la mesa. Pasamos, pues, del desamor de This is How it Feels, a la denuncia sobre injusticias y represiones sociales en Hold On, que dicho sea de paso, tiene un gancho irresistible.

Canciones como They Don’t Own Me y el track que da nombre al disco evocan ligeramente el poder de Urban Hymns (1997), moviéndose entre los terrenos de Bittersweet Symphony y Sonnet. Black Lines lidia con la muerte de los seres queridos, en el momento más emocional del material. La sobria voz de Ashcroft reviste de gala cada uno de los tracks, mostrando que en el que quizá sea el momento menos relevante de su carrera, ha alcanzado una madurez notable.

Si bien no estamos ante un trabajo redondo, puesto que hacia el final del mismo la fórmula puede sentirse un poco repetitiva, no cabe la menor duda de que representa un buen regreso por parte de una leyenda en horas bajas. These People no marcará un antes y un después en la música, pero tampoco lo intenta. Es lo que es: un disco pop bien producido, más ambicioso que la mayoría, y sobre todo, elegante. Una cualidad que el género requiere desesperadamente estos días.