Todos nos hemos imaginado en algún momento cómo son las vidas de las personas que vemos pasar en la calle, pero no es normal que nos involucremos demasiado en dichas historias ni que cambien parte de nuestras vidas, como vemos en La chica del tren de Tate Taylor, la adaptación cinematográfica del best-seller de Paula Hawkins.
La historia se centra en Rachel Watson (Emily Blunt) quien tras un divorcio vive con problemas de alcoholismo y acostumbra viajar en tren diario por un instinto casi voyerista. En este trayecto siempre se fija en una casa en particular y en la pareja que vive ahí, Megan Hipwell (Haley Bennett) y Scott Hipwell (Luke Evans) , a quienes ella ve como la pareja perfecta. Su obsesión con esta “perfección” la lleva a perder el control cuando descubre que no todo es lo que parece, Megan desaparece y Rachel no recuerda exactamente qué hizo esa noche. La culpa y el miedo la llevan a la búsqueda por el culpable, esperando que no sea ella.

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La trama está llena de intriga y giros inesperados que mantienen nuestra atención, adentrándonos en la búsqueda por los recuerdos de Rachel y por el culpable de la desaparición de Megan. Aunque carga con el peso de su comparación con Gone girl de David Fincher, al no alcanzar el nivel de ésta, tampoco consigue asombrar al público ni a la crítica, quienes prefieren quedarse con el libro de Hawkins.
Cuando se adapta un best-seller es imposible evitar las comparaciones, pero ya que es seguro que esto pasará, es importante dar al público partes importantes de la historia sin perder el toque del autor. El guión estuvo a cargo de Erin Cressida Wilson y aunque logra presentar una historia interesante, la cinta de Taylor no consigue la satisfacción del público.
El elemento más fuerte de esta cinta es la actuación de Emily Blunt, a quien hemos visto interpretando todo tipo de personajes. Su papel de Rachel nos convence de su sufrimiento, desorientación y la gravedad de su estado alcohólico. Otros nombres conocidos que participan en la cinta son Justin Theroux, Haley Bennett y Lisa Kudrow.
Esta producción también nos muestra un buen uso de la iluminación, la poca profundidad de campo, colores fríos y en general la creación de ese ambiente lúgubre que nos adentra en el suspenso y atrocidad que se nos presenta.

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La musicalización está a cargo de Danny Elfman, quien nos sumerge en el ambiente con canciones emotivas, enigmáticas y llenas de suspenso, ayudando a construir el misterio de la cinta.
Esta película nos presenta a tres mujeres que ven los hechos desde puntos de vista diferentes, pero a lo largo de la historia no se profundiza lo suficiente en lo que piensan los personajes, por lo que no creamos un vínculo ni somos tan empáticos con ellos, quedando con algunas dudas sobre sus acciones y sintiendo que hay hoyos en el argumento. Además de que el ritmo de la película puede incomodar a algunos ya que hace uso de muchos flashbacks repentinos.
La chica del tren tiene una historia llena de misterio que nos mantiene interesados todo el tiempo y nos adentra en su historia. Aunque esta cinta no aprovecha al máximo los elementos que tiene, por lo que no es tan buena adaptación de la novela. Aún así nos muestra personajes convincentes y una muy buena actuación de Emily Blunt.