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La historia de la música electrónica nos habla de los mismos pioneros de siempre: Kraftwerk, Wendy Carlos, Tangerine Dream, etc. En esta ocasión, hablaremos de Isao Tomita y cómo introdujo el género de electrónica en Japón, dándole un esmalte distinto al que los músicos alemanes e ingleses componían.

Los 60’s y principios de los 70’s fueron un estallido creativo en la música. Gracias al invento de Robert Moog, el sintetizador, se amplificó el espectro de géneros musicales y de un sinfín de sonidos que se desconocían o se emulaban con los instrumentos tradicionales. Las orquestaciones y arreglos siempre rebosaban de cuerdas, metales y todo lo que conocemos, hasta que el sintetizador llegó para guiar hacia otro lado el rumbo de la música.

Tomita componía para medios tradicionales como cine y televisión. No fue sino hasta su segundo EP electrónico, titulado Snowflakes are dancing que llamó la atención de todos los medios. Hizo versiones de Debussy y artistas clásicos en el sintetizador y matizó de paisajes sonoros dichas canciones, algo muy poco escuchado y adelantado a su tiempo.

Además, los 70’s eran la época donde estaba en boga el tema espacial, las naves, los extraterrestres. Todo surgió a raíz de la película de Kubrick, 2001 odisea en el espacio. Ante toda esa ola, Tomita creó la música de un programa de televisión llamado Planeta Imaginario, transmitido en Televisión Española y se le reconoce por influenciar al grupo de J-Pop Yellow Magic Orchestra.

Cuenta con al menos 13 álbumes de estudio entre los que destacan Snowflakes are dancing, The Bermuda Triangle, (todos de mediados de los 70 y 80), y el Symphony Ihatov como su última producción musical. Lo último que Tomita hizo para la humanidad fue un musical llamado Dr. Coppelius, que está próximo a salir y no logró finalizar.

Nunca es tarde para echarle una oída a Tomita, pues con él se explica mucho de lo que conocemos en el techno y la electrónica avant-garde o ambient.