Christopher Nolan es un director ampliamente reconocido por su ambición. Sus películas suelen buscar un argumento complejo, que demanda la atención entera del espectador, e Interstellar, su más reciente cinta, no es la excepción. En un intento por mantener esa complejidad oculta de todos aquellos que aún no hayan disfrutado de la épica espacial de Nolan, he decidido no dar demasiados detalles de la sinopsis, y mantener esta crítica relativamente breve.

La Tierra se encuentra moribunda, y dependerá de un grupo de humanos encontrar una solución al predicamento que podría significar la extinción de la raza humana, aunque esto signifique atravesar las estrellas buscando un nuevo hogar. Hasta aquí la sinopsis, acotada por lo que se ha mostrado en trailers y en las campañas de marketing en general.

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Interstellar contiene todo el impacto y poderío visual que uno espera del director, especialmente en una épica espacial como esta. Los efectos visuales, como ya es costumbre, maravillan y demuestran por segundo año consecutivo que el potencial del espacio como escenario es ilimitado. Para acompañarlo, debemos sumar una banda sonora impecable a cargo del habitual Hans Zimmer, quien finalmente se aleja de los famosos “cuernos” de Inception, arriesgándose con la incorporación del órgano para otorgar una atmósfera tensa y sofocante cuando se requiere, pero también tierna y esperanzadora en los momentos más humanos de la cinta, sin caer en el chantaje de sensibilidad. Mención especial a los brillantes efectos de sonido, que saben muy bien cuando explotar y cuando guardar el más absoluto e inquietante silencio.

La historia resulta apasionante desde el primer momento, y por supuesto, requerirá de atención a todos los detalles. Los amantes del género se sentirán intrigados y atraídos por las teorías del Universo que formulan Christopher y Jonathan Nolan. Sin embargo, aquellos con poca paciencia, o con poco interés por la ciencia ficción, podrán llegar a aburrirse durante la primera mitad de la cinta. La cantidad de explicaciones científicas que predominan durante poco más de una hora de metraje, sin duda, defraudarán a más de uno.

Una cosa debe quedar clara: Interstellar no es una cinta de acción. Se trata de una ciencia ficción más sentimental que de costumbre. Esta vez, el amor, la desesperación, el miedo a la soledad y los componentes humanos de las personas juegan un papel crucial en las decisiones de nuestros personajes, y las sólidas interpretaciones del multiestelar cast ayudan a que empaticemos con todos ellos. Podemos comprender sus acciones, sentir sus dudas, y en última instancia conmovernos con sus historias.

En resumen, estamos ante la cinta más ambiciosa de Christopher Nolan. El impacto visual y la belleza de las imágenes en pantalla se mezclan con una banda sonora magnífica y una historia apasionante, realista y humana que nos llevará más allá de los límites conocidos por el hombre. Las aspiraciones del filme por trascender quedan claras desde el primer minuto, y dejan a muchas películas de similares características por los suelos. En contraste, aquellos que esperen tres horas repletas de acción quedarán decepcionados, y quienes no sean demasiado adeptos a la ciencia ficción correrán el riesgo de aburrirse. Sin embargo, aquellos que entren al juego propuesto por los Nolan, quedarán irremediablemente absorbidos y recorrerán la galaxia en compañía de grandes personajes.

Definitivamente, una película que vale mucho el precio del boleto. Una experiencia imperdible.

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