El significado general de la palabra:

«Hooligan» viene definido por el Oxford Dictionnary como «persona joven

alborotadora y ruidosa que a menudo se comporta de forma violenta y destructiva;

joven (thug) o rufián»

 

El origen del hooliganismo tiene por sede Inglaterra, al inicio de 1960 fue donde un grupo de jóvenes apasionados por el fútbol comenzaron a ser de aficionados como cualquier otro, a aficionados violentos, extasiados por el ruido, el apoyo a su equipo y la rivalidad con los hinchas de enfrente, es decir, el equipo contrario. La violencia emergía antes, durante y después del partido en las tabernas y alrededor del estadio, la grada y siempre la calle, siempre.

El hooliganismo como protesta de control: el éxtasis de la liberación

Mientras el aficionado “común” asiste a un partido de fútbol por placer y mirar un espectáculo, el hooligan asiste a un partido de fútbol a un encuentro de éxtasis colectivo donde a través de los canticos, los ademanes, los insultos y los golpes, crea una descarga emocional, algo parecida a una catarsis terapéutica. En el libro “Understanding soccer hooliganism” de John Kerr en 1994, se traza un esbozo del sujeto violento, una necesidad de excitación. El golpearse, el cantar/gritar, el hacer ruido y la emoción de provocar disturbios violentos, así como su posible repercusión con las autoridades, hace que el aficionado violento caiga en la sensación de éxtasis, dejando de lado el espectáculo que es el fútbol. Para 1960, las sociedades post industriales tenían como característica el control, una civilización arrastrada por la modernidad, con formas de sistematizar, controlar, tanto en ámbitos públicos, como en las familias y la educación, los jóvenes comenzaron a sentirse incomodos, después de la segunda guerra mundial, el cine, la literatura y la música tuvieron un impacto profundo en algunos cambios sociales y culturales. Los jóvenes tomaron cierto protagonismo en las calles sobretodo.

El rígido control del Estado, llevo a varias manifestaciones. La sociedad inglesa era sinónimo de represión, de trabajo repetitivo donde la innovación y las nuevas formas de “hacer” se vislumbraban lejanas, sin embargo, a través de conciertos musicales, fiestas locales y el fútbol la gente y en especial los jóvenes encontraban la válvula perfecta para hacer sentir su voz. El ocio, la represión y la repetición, han estado relacionados con la aparición del hooliganismo y vandalismo, es así como toma sentido la pinta en un mural hecha por jóvenes suizos tras el cierre de un campo recreativo: No queremos un mundo en el que se nos garantiza que no vamos a morir de hambre a cambio de la certeza de morir de aburrimiento.

Ante todo, el hooliganismo se convertía en una subcultura, llena de valores, códigos y formas de conducta, tal como una micro sociedad organizada.

¿Cómo verse como un Hooligan? Moda y Estilo

Cada subcultura, escena o movimiento adopta una serie de valores, códigos, lenguaje y símbolos que los distingue del resto, de groso modo podemos llamarle estilo. Los hooligans siempre se enmarcaron con un estilo en modos y formas de hablar, de corporeidad (caminar, ademanes, peleas) así como de vestimenta. Generalmente usan ropa lo suficientemente cómoda para pelear, correr y moverse ante cualquier circunstancia, mucha de esta ropa proviene de algunas marcas que se han popularizado a partir de este momento, como lo es el caso de la marca Fred Perry, esas polo adornados con los laureles que simbolizan el underground, la resistencia y la calle, pero ¿quién fue Fred Perry? Fred, fue uno de los tenistas más destacados por allá de 1930, Perry era de origen proletario, destacado en las canchas de tenis y tal vez el mejor vestido de su época, con es apolo blanca, de corte urbano domino dentro y fuera de las canchas por su estilo. Perry siendo inglés, siempre estuvo ligado a los movimientos sociales y las subculturas, tanto así que los mods solicitaron a la firma fabricar polos con otros colores más allá del clásico blanco.

El boom vino cuando Fred se lastima un codo y se ve obligado a renunciar a las canchas, sin embargo, buscaba alternativas para seguir sosteniéndose, y fue cuando conoció y asoció un austriaco de nombre Tibby Wegner, experto en moda textil, dando pasó en 1952 a la marca  Fred Perry Sportswear.

 

Otra de las grandes marcas que visten a los hooligans se tratan de Franklin & Marshall, una marca italiana que nació con la idea de dos jóvenes emprendedores obsesionados con la ropa deportiva vintage, la cual hoy en día mezcla lo clásico con vanguardia, otra marca que se ha situado preferentemente entre los hooligans. Usan pantalones de mezclilla, generalmente en corte recto, y chamarras cazadoras que cubren un poco más arriba del mentón. Las zapatillas que usan generalmente son Adidas, Reebok o New Balance, sin embargo, el poder de la marca alemana adidas, tiene extensos catálogos con todo el estilo hooligan, que van desde polos, chamarras, rompevientos y claro, una amplia variedad de zapatillas, entre los modelos más usados se encuentran los famosos samba y gazalle.

 

 

Europa se inunda de hooligans

Si bien todo nació en Gran Bretaña, los medios de comunicación, así como la música y el cine, y los competiciones europeas como la UEFA Champions League, antes conocida como Copa Europea, los demás países, veían el seguimiento de los aficionados al club hasta en los estadios ajenos, viajando en tren para lanzar canticos por 90 minutos, y si era posible, demostrar quienes mandaban en la cancha y fue era de ella, incluso, fuera del estadio, la fiebre por la violencia y el fútbol no tardó en exportarse y adoptarse. La primera vez que existió una pelea entre dos equipos europeos, fue en 1974 cuando aficionados del Tottenham Hotspur se enfrentaron a golpes en las gradas contra aficionados del Feyenoord en Holanda.

Para 1980 prácticamente todos los equipos europeos de élite contaban con su grupo de hooligans, desde Italia con los llamados tifosi de clubs como la Juventus, el AC Milán (curva sud), el Inter, el Nápoles o el Torino, eran ya muy particulares con el uso de bengalas y los llamados mosaicos, los cuales son elaboradas coreografías con cartulina de colores formando un gran mosaico, generalmente engrandeciendo la historia o títulos del club, así como ridiculizando al eterno rival. En Inglaterra con la llegada de Margaret Thatcher trajo a la sociedad inglesa aires de debilitamiento al llamado bienestar social, así como a grupos sindicales de obreros, por lo tanto las revueltas sociales crecían de par en par. Otros países que adoptaron el movimiento hooligan fueron España y Turquía, sin embargo, éste último, con serios problemas de violencia, pues cabe señalar, que los intereses políticos y económicos no quedan fuera de dichas prácticas. Los hinchas del Fenerbahce y el Galatasaray sostienen una de las más brutales disputas por la reputación de la mejor hinchada (firma) en Turquía, dejando muertos y destrucción a su paso. Holanda, Alemania, Francia y Polonia, son los países que más destacan en la práctica violenta del fútbol, además de sus vínculos con ideologías que van desde el antifascismo, o bien, gropos neonazis.

 

Música, cine y Periodismo a través del Hooliganismo

Es tal el fenómeno de dichos grupos, que la música, el cine y el periodismo han fijado sus ojos en estas guerras y sus significados. Si bien el punk y su evolución al hardcore y el Oi! fue la bandera de muchos grupos radicales, otros géneros también lo hicieron, muchos estilos, géneros y escenas han sido involucradas con el movimiento. El llamado Britpop y el Madchester, inaugurado por bandas como Primal Scream, Stone Roses o posteriormente Oasis, han creado una parafernalia dentro de los hooligans ingleses. Basta ver los conciertos ofrecidos por estas bandas para darnos cuenta de la asistencia de jóvenes radicales. Para 1990 la escena Rave comenzó a entrar con fuerza, y en países como Alemania y Holanda rápidamente se convirtieron en tendencia, la música frenética y las drogas fue un pretexto más para la violencia. El cine ha sido otro foco de mediatización acerca de estos grupos, la (no tan) reciente película de los Hooligans dirigida por Lexi Alexander y protagonizada por Elijah Wood, Charlie Hunnam dejó un sabor de boca entre nostalgia y fervor, la trama narra la historia de alumno, Matt, es expulsado injustamente de Harvard en la carrera de periodismo, por lo cual decide mudarse por algunas semanas a Inglaterra con su hermana, donde conoce a Pete, el cual es líder de una firma (GSE) de hooligans del West Ham United  En la película se ve reflejado el sentido de amistad, valores, códigos y lazos que unen a miembros con el único fin de obtener reputación y humillar al otro. Otras películas que han sobresalido en el tema son “Diario de un skin“ de Jacobo Rispa, basado en el libro del periodista e investigador Antonio Salas. Otra es la cinta “Okolofutbola” de Anton Bormatov.  “The Football Factory” de Nick Love, así como documentales realizados por Discovery Chanel en una serie titulada “Football Hooligans International” dando un vistazo a los diferentes países que padecen de este frenesí, y tal vez uno de los documentales más importantes es “Putos Hooligans” de Christophe Weber quien retrata a un grupo de hooligans quienes lejos de preocuparles el fútbol, su único estimulo es la violencia y cómo esta, les ha traído consecuencias tan serias como estar vetados de estadios, así como su prohibición de salir del país cuando hay competencias internacionales.

Estos es un poco del reflejo de los alcances que pueden llegar a tener las subculturas, alcances políticos, económicos, culturales sociales y artísticos, denotando una organización social dentro de la sociedad. Pasión, fervor, violencia y mucho éxtasis es lo que colorea la vida de estos jóvenes (y no tan jóvenes) a hacerse ver, sentir e influir dentro de una sociedad obsesionada con el control.