henry

Hace mucho tiempo que no me sentía tan perdido al escribir una crítica. Las luces del cine se prendieron, y ahí estaba yo, confundido por las imágenes que acababan de machacar mi cerebro.

¿Qué puedo decir sobre Hardcore: Misión Extrema? Se trata de una coproducción rusa-estadounidense producida por Timur Bekmambetov (Nightwatch, Wanted). La historia va de un tipo que, tras haber muerto, es rearmado en un laboratorio con algunas “mejoras” robóticas que le harán más fuerte y peligroso.

Si el párrafo anterior les recuerda a Paul Verhoeven, vamos por el camino adecuado. Al final del día, Hardcore es lo que sucede cuando juntas Robocop con tu shooter favorito en metanfetaminas. Una esquizofrenia audiovisual que no se detiene, con un ritmo que agobia y masacra la mente durante 96 minutos.

Para quien no ha escuchado nada al respecto, la película se nos presenta como la primera cinta de acción en primera persona. Este recurso novedoso, mas no inédito (se viene a la mente aquel infravalorado remake de Maniac en 2012), prueba que aún se puede tener algo de ambición en esta época.

El elenco se la pasa de lujo sobreactuando cada línea, cada gesto y movimiento que se les pide. Su exagerada dicción y desenfadada actitud hacen difícil enojarse con lo que en cualquier otra cinta se percibiría como flojo o amateur. Este dinamismo implícito se termina trasladando al lenguaje cinematográfico con una fuerza que contagia.

Sharlto Copley stars in HARDCORE HENRY Courtesy of STX Entertainment

La mezcla de canciones que dan vida al soundtrack, con nombres como Serj Tankian, The Drums, Devendra Banhart y Queen, así como el constante martilleo electrónico de las composiciones de Dasha Carusha, terminan redondeando lo desconcertante del producto.

¿Y cuál es entonces el problema? Al resemblar tanto a los videojuegos, estamos ante una historia llena de exposición, misiones de punto A a punto B e incluso inconsistencia en los visuales. El recurso narrativo termina pesando más de lo que debería, volviendo todo repetitivo, y pese a lo inventivo y brutal de algunas muertes, resulta ser insuficiente para sostener una película.

Al final del día, cuesta trabajo saber si al espectador le gustará o no esta experiencia. Como siempre en la vida, será cada uno quien tenga la última palabra, y mientras algunos saldrán (literalmente) asqueados y mareados de la sala, otros podrían convertirla en un éxito de culto. Yo, por lo pronto, necesito un buen descanso.

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