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Gibran Azain ha estado construyendo desde su álbum debut homónimo, del 2013, una de las propuestas musicales más ricas en imaginario que yo pudiera reconocer. Cosa que ha logrado explotar dramáticamente en su nueva canción, Dreamboy, que habla acerca de un cuento escrito por el propio Gibran.

Es con este, el segundo sencillo de su tercer disco de estudio (aun sin nombre), que Azain ha logrado entregar una canción en donde convergen todos los puntos fuertes del proyecto.

El inicio del mundo de fantasía de Azain

Su debut es una ópera de 12 canciones que detallan, en una lengua creada por el mismo Azain, historias de pérdida, amor y familia. Tracks en los cuales trabajó por un año entero, grabados por él mismo en una IPad, en donde todos los elementos sonoros son resultado de la experimentación con los objetos que encontró en su casa.

Es un pastiche de todo lo que es Gibran Azain, uno tan sincero que incluso sirve como homenaje a seres queridos fallecidos y en donde el material audiovisual, también realizado por Gibran, retrata sus fantasías. Un hombre obsesionado con la mitología nórdica, el cuento clásico y el cariño que le tiene a su hermana pequeña.

De una u otra forma este proyecto autogestivo, que a palabras del propio Gibran sólo se hizo como una forma de expulsar todas las malas vibras que había estado cargando en ese entonces, se volvió uno de los temas más comentados dentro del círculo artístico/musical de la CDMX. Criticado por su parecido a Sigur Rós, pero aclamado por la fuerza emocional del mismo, Azain se empezó a hacer de un nombre.

Amoreux, o cómo tomarse en serio a sí mismo

Dos años después regresó con “Amoureux“, un disco mucho más fino en cuestiones de producción y de estructuras.  Aquí se vio a Gibran, y a su nueva banda conformada por Dangu y Alejandro, tratando de hacer un disco serio.

Se perdió la sincera fragilidad del primer álbum, pero a la vez se encontró a una banda dando el primer paso para tomarse en serio a sí misma. Además tocó dos de los temas que más ruido le hacen a Gibran en su cabeza: el amor y el francés, lengua en la cual está escrito el álbum.

El tercer disco de estudio: su gran oportunidad

Tiene año y medio que Gibran está trabajando en su tercera placa de estudio, la que será su mayor prueba.

Él está en su mejor momento para colocarse como una de las propuestas más importantes de su sector, su trabajo como gestor lo ha colocado en la mira de una buena cantidad de medios y de festivales por todo el país, incluyendo un presentación como head ayer en el FIVAC, por lo que el disco (aun sin título definido) tendrá que ser uno bastante bueno.

Estrenó el primer sencillo, Slowmotion, hace un par de meses con una buena respuesta por parte de los medios y de sus seguidores. Una canción que combina las suaves guitarras dreampop del “Amoreux”, con la fragilidad y temática de ensueño del primero. Los dos videos promocionales son notables, sobretodo el animado.

Llegando a la madurez con Dreamboy

Pero es con este nuevo lanzamiento, Dreamboy, que todas las buenas cualidades del sonido del primer disco han llegado a encontrar su punto de madurez óptima.

Escuché esta canción hace 8 meses, dentro del “Special Session” de Latitud 19 24, Azain cerró la noche con un set de viejas canciones y de pequeñas sorpresas. Los visuales, por el colectivo de videomaping alfa/mu, le dieron un mayor impacto a la escena.

Hola, esta es una nueva canción, se llama Dreamboy y trata sobre un cuento que escribí en el cual un niño no sabe si vive dentro de la realidad o dentro de un sueño“, contó Gibran. Entonces las palmadas empezaron a sonar, al igual que los efectos de su sintetizador Korg y el gancho, un sonido limpio y aterrador, desde la IPad de Azain… La instrumentación crece en intensidad, se añaden los tambores, la guitarra de Dangu y entonces el vocal empieza a gritar como si se tratara de una posesión.

En estos atrapantes cuatro minutos convergen las mayores virtudes de Girban Azain, y de su banda. El tópico clavado que bien podría ser parte de cualquier mitología ahí está, al igual que los momentos de tensión post-rock, las guitarras finas de Dangu y la explosion rítmica al final.

Azain ha logrado, y lo demuestra con esta canción, saber en dónde posicionar a cada uno de sus elementos (y por cuanto tiempo) para lograr el máximo impacto posible en su escucha y es por ello que esta es desde ya una de las mejores canciones de su proyecto, y también una de las mejores canciones del año.

https://www.youtube.com/watch?v=nhvabW6qPNQ