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Hace pocos días una amiga muy emocionada me mandó un mensaje, había ganado dos boletos para el House of Vans y quería que fuera con ella. Esta es normalmente considerada como la mejor fiesta del año y esta vez, la compañía fresilla de zapatos cumplía 50 años, por lo que presumía de ser la mejor que hayan realizado. Con un cartel de ensueño y bajo el saber de todo esto decidí no dudarlo y la acompañé.
Tres palabras me emocionaban más que nada: Wu-Tang Clan. La leyenda del rap east coast por primera vez en México y yo los vería. Sabía obviamente del significado cultural que representa ver al grupo de RZA, pero no tenía ni idea de  estas tres cosas que viví dentro del desmadre Wu-Tang, la experiencia más dolorosa del año:

1) Nunca tomes la botella de champagne de la mano de un famoso músico
Empezando con “Liquid Swords”, la tercera canción del set, yo estaba a medio metro del escenario con mi amiga frente a mí.
La gente ya estaba bastante prendida, cientos de vasos de cerveza y miados volaban por los cielos y mientras gritaban; “he estado esperando este momento por toda mi vida” y hacían la seña Wu-Tang; “W” con las manos, a RZA se le ocurrió acercarse por primera vez al público con una gran botella de champagne. Para mi fortunio-des fortunio me tocó agarrarla. La gente a mí alrededor gritaba “pásala” mientras los empujones, los zapes y los jaloneos me dejaron sin lentes, con la cara moreteada y con una sensación de confusión bastante fuerte.

 

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2) El Hip-Hop sí pega en México
Al hacer fila para la entrada del concierto, era bastante sencillo ver que esto no se trataba de una celebración de Vans, o de un pequeño festival.
Nadie fue al Rancho a ver a The Kills, créanme, y sólo una persona de entre las miles que vi traía una playera de The XX. La gente venía al concierto de Wu-Tang, de las leyendas.
El 80% de los asistentes vestía prendas con la “W” del clan, traía una actitud sumamente gangsta, hacía beatboxing fuera del lugar y trataba de cantar las letras al mismo ritmo que los raperos.

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3) A veces “barra” y “libre” no son dos palabras que combinen bien, más cuando no puedes moverte de un punto por horas.
Vans verdaderamente se rifó con cerveza gratis para los asistentes, mientras mis acompañantes no querían tomar, yo (y al parecer una gran cantidad de gente) desquitamos el regalo y mientras la torre de vasos llegaba a 10 u 11, la vejiga se ampliaba al doble o triple de su tamaño, actos como The Kills se dedicaron a aburrir al público y por lo tanto empezó a subir la ansiedad de las vías. El resultado una lluvia que se extendió por horas de orines y de vasos con pis en el suelo.

La experiencia de ver por primera vez a un acto de hiphop internacional además me desmintió la idea de que sería como ver cualquier acto de rock, punk, pop, o lo que sea internacional. Es más parecido a un concierto de banda.

Mientras, pienso, que fue una noche intensa e histórica en la que mucha gente vivió el sueño de ver a su banda favorita, vamos, los boletos se estaban revendiendo hasta en $3,000 y la gente desquitó con creces este dineral.
Por otro lado yo; golpeado, asqueado, jaloneado e incluso confundido terminé feliz de ver un acto que de otra manera no hubiera visto, mismo que sé que es histórico y que probablemente nunca vuelva.
Ahora a tratar de repetir todo esto con otro acto histórico de hip-hop que viene por primera vez al país: NAS, dentro del cartel del Ceremonia.

 

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