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Oasis y todo el movimiento del britpop como tal estaban en su punto más alto en agosto de 1996, cuando la banda de los hermanos Gallagher dieron el que es conocido como el recital más grande de la historia cuando 250,000 personas se reunieron en Knebworth House, más de 250,000,000 fanáticos se quedaron con las ganas de entrar a tal fecha. En ese momento la sensación y euforia por el “(Whats The Story) Morning Glory?” seguía en pie, siendo el gran vencedor un año antes de la llamada batalla del britpop, cuando Oasis compitió mano a mano con el “The Great Escape” de Blur por obtener la mayor cantidad de ventas y poder llamarse la banda más grande del mundo.
Eso cambiaría de forma dramática en el 97, pues poco antes de que la banda más grande del mundo lanzara su esperado tercer disco de estudio sus rivales cambiaron de sonido de forma dramática en su homónimo, dejando a un lado el pop británico de su propuesta e incorporando influencias de los estadounidenses de Pavement de una forma magistral, Albarn y compañía se llevaron las palmas. Al mismo tiempo en el mismo país, dos bandas que no estaban relacionadas con el britpop empezaron a hacer un ruido enorme. Hablamos de The Verve que ese mismo año cambiaría su sonido shoegaze por uno por momentos más progresivo y por otros easy listening en su aclamadísimo “Urban Hymns” y de Radiohead que lanzaría el que probablemente sea elegido como el mejor disco de la década, “Ok Computer”. Sin embargo, con todo ello el disco de los de Manchester seguía siendo el más esperado del año, el disco que más expectativa tenía puesta sobre él probablemente desde el anuncio del “In Utero” de Nirvana. Sin embargo, el disco salió a la venta en agosto de 1997 y como todos sabemos fue la piedra que terminó por tumbar al britpop, los críticos no sabían que decir al respecto, el público hizo que el álbum fuera el más visto dentro de las tiendas de segunda mano del país y bueno el mismo hizo que la reputación de la banda como una agrupación innovadora se fuera al caño. Pero en realidad ¿este disco es tan malo? Viendo todo 18 años después de su lanzamiento y disfrutando de sus 12 tracks en el nuevo formato digital es más que obvio que no.

Dejemos la historia a un lado y centrémonos en la música. Hoy cumple 18 años éste disco y aunque no sea el disco que trajo alabanzas por parte de la crítica y que será recordado como una joya que cambió la historia de la música, es en realidad un álbum bastante redondo con canciones que con el tiempo se han convertido en clásicos tan importantes como “Supersonic” o “Dont Look Back In Anger”.

 


El disco empieza con el primer single que salió a la venta para su promoción, “D’You Know What I Mean?” en donde la banda experimentó con overdub´s de guitarra, una canción larga para lo que ofrece, pero que aún con ello deja ver una vez más la gran habilidad de Noel para componer en la guitarra. La canción que le sigue “My Big Mouth” empieza con una nota en alta frecuencia, algo muy común en el disco y que ha dado a entender que la banda estaba muy influenciada por bandas como My Bloody Valentine en ese momento, una canción pegajosa que funciona gracias al ritmo acelerado de la melodía. “Magik Pie” es un tema asombroso que empieza con la voz de Noel cantando en una grabación opaca y un mellotrón al fondo, una canción pegajosa y divertida con la cual la banda mostró interés en experimentar un poco. Noel ha dicho que durante su grabación todos estaban riendo y eso se nota al instante.
Stand by Me”, segundo single del álbum y junto con “Dont Go Away” la canción más memorable del álbum. Noel escribió la canción en 1990, antes de que se uniera a Oasis. Al mudarse por primera vez a Londres enfermó por comer comida contaminada, por lo que su madre Peggy lo llamaba constantemente para saber si se estaba alimentando bien. Un track de antaño para su escritor que decidió grabarla en un momento en de gran estrés emocional, mismo que se ve liberado en el track con su esperanzadora letra y linda instrumentación.
Los siguientes tres temas dan un bajón bastante fuerte al álbum pues “I Hope, I Think, I Know” se siente como la típica canción escrita por Noel teniendo a los Stone Roses en la cabeza, “The Girl in The Dirty Shirt” es una pieza tan común que llega a aburrir al escucha mientras que “Fade In Out” no llega a convencer a nadie.

 


La cosa cambia cuando llega la ya citada “Dont Go Away”, una canción sumamente hermosa que nació de la hospitalización de Peggy por un supuesto cáncer. Una guitarra acústica, violines, trompetas, un uso excesivo de la tarola y de riffs melódicos de la eléctrica de Noel dan la misma sensación que la primera frase de la canción “A cold and frosty morning there’s not a lot to say. About the things caught in my mind”. No hay mucho que decir después de escribir una canción tan sincera y directa como ésta.
El track que le da su título al álbum cae en lo mismo que las canciones anteriores a “Dont Go Away” que más bien sirve de introducción para presentar a la igualmente de amada como de odiada “All Around The World”, tema de cerca de diez minutos que costó a la banda muchas críticas por un supuesto plagio a The Beatles, pero que muestra ser lo suficientemente compleja como para haber recibido alabanzas por sus secciones de cuerdas, el puente instrumental y lo alegre y pegajosa que resulta la letra. El álbum cierra con un reprise de ésta canción que dura 10 segundos y que termina por una puerta azotada, sonido que se ha descrito como el fin de la era de Oasis y el fin de la era del britpop.

 

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